Mi nombre es Sofía Bentancor, y en mi tiempo libre me gusta escribir sobre política... Bueno, no. Pero sobre temas igual de importantes. Si te interesa tener evidencia de que hay gente igual o más demente que vos, te recomiendo que me leas... o no. Mejor no te recomiendo nada, después me vienen a acusar de mala influencia y se pudre todo. Sé libre. Yo no te dije nada.

sábado, 30 de abril de 2011

Heladera

Odio, ODIO esos días en los que tengo la voluntad para levantarme de la cama solo porque SÉ que hay algo rico en la heladera y al abrirla lo único que veo es lechuga, restos del guiso del mes pasado y ni rastros de mi razón para levantarme. Por más de que esto me dé ganas de putear porque, honestamente, ¿quién se levanta de buen humor?, y sobre todo, ¿quién se levanta sin la esperanza de por lo menos comer algo encarante antes de salir?, no me rompe tanto los ovarios como esa gente -llamémosles "mutiladores" (ya se comprenderá tal denominación)- que se comen el 90% de determinado alimento, pero te dejan ese 10% que nadie quiere comer. Un ejemplo claro de este tipo de acto es cuando hay una torta de chocolate, rellena con una masa esponjosa y dulce de leche, esas que sobran de los cumpleaños, en resumen, una torta orgásmica: uno de estos llamados "mutiladores" se come todo el centro de la torta, pero tiene la bondad de dejarte el borde quemado. ¿EN SERIO? Pfff, gracias, no sólo me dejás la bandeja con un cacho miserable de torta, sino que te la das de generoso. Claro, este tipo de gente piensa: “Mmm quiero comer esa torta. Uff, mierda, Bentu también quiere. ¿Qué hago? (lamparita) ¡Ya sé! ¡Le dejo la parte que nadie come!”.
Otro tipo de gente asaltaheladeras son los que se comen todo el producto, pero por una razón misteriosa, dejan el plato o receptáculo de otro tipo, DENTRO de la heladera. Profundicemos las causas para dicha acción: 1- el asaltaheladeras ve mucho Harry Potter y se quedó con la noción de que por arte de magia la comida va a materializarse en el plato.
2- esta persona está desarrollando un mecanismo de teletransportación de alimentos que va a revolucionar el mundo del comercio y la tecnología, y va a dar lugar a grandes debates en cuanto a transporte de mercancías, y por ende, tiene que testear su experimento. La idea general es que, aunque la persona se haya comido todo lo que había en el plato, esa comida va a volver su sitio previo. ¿Cómo? Ni puta idea.
3- demasiada droga encima.

El último tipo de persona que actúa indebidamente en lo que se refiere a códigos culinarios, es el que tiene permanentemente una cuchara en la mano (si es chica mejor), y va a la heladera cada dos o tres minutos a comer una cucharada nomás, y después vuelve a su sitio de origen. Esta acción se repite numerosas veces hasta que queda poco de la comida o nada (acá es cuando se diferencia en uno de los dos tipos de asaltaheladeras mencionados arriba). No sé quién les metió la idea de que es mejor comer de la heladera directamente, tomando a ésta como un plato. Claro, trae la inconveniencia de comer parado, pero parece que comieras menos, ¿no? Típico de señoras a dieta que quieren bajar unos kilitos, entonces no comen el helado marmolado de dulce de leche que hay en el freezer. Van de vez en cuando a probar una cucharada, pero no cuentan esas calorías porque las bajan en el recorrido de la heladera hasta el sillón. Si tan solo más gente supiera lo que estas señoras, no existiría la obesidad.

Esas mañanas en las que MI comida fue digerida sin compasión por cualquiera de los tres tipos de gente ya mencionados, irremediablemente van a ser una cagada. Porque si el desayuno es la comida más importante del día y te privan de este, se desata una ira sin fin. CAREFUL KIDS, no jueguen con la comida o sufrirán la ira de Bentu.