Resulta que quiero tener un televisor LCD en casa. Y resulta que mi madre no lo tiene como prioridad, piensa que primero hay que pintar los cuartos, arreglar la grasera de la cocina que es una caca, comprar un sofá cama y una lista interminable de boludeces. Pero creo que no entiende que un LCD es muy útil. No es un “chiche” superfluo sin propósito alguno salvo para mirar lo mismo que miro en mi tele prehistórica. No, mamá.
Un LCD tiene muchos más propósitos de los que vos pensás. Primero que nada, cuando sale juntarse con amigos a mirar unas películas, quedás como una campeona. La gente lo ve y dice “pucha, qué lindo que es venir a tu casa”. Resultado: diez puntos de anfitriona. Pero aparte de esto (que puede que vos consideres una boludez porque cuando te juntas con amigas comparten anécdotas tomando café y no prenden un aparato que “lo único que hace es dejarte pelotuda”) vos no entendés que un LCD te hace quedar bien en cualquier situación.
Llegás tarde a una reunión de trabajo con un LCD bajo el hombro y a tu jefe le sacás una sonrisa. Vas a un velorio y en vez de llevar los típicos arreglos florales, llevás un LCD, para que el difunto disfrute del mas allá en HD y vas a ser la envidia del duelo. Vas a hacer un trámite cargando un LCD y los funcionarios no te miran con cara de ojete. Incluso, a veces, si prestás suficiente atención, podés escucharlos decir “hola”.
Un LCD hace de la vida un lugar más lindo, mamá, no te pudre el cerebro. Vos me decís que mirar mucha tele te deja boluda, pero mirar mucha tele en un LCD te deja feliz, boluda, pero feliz… como si te hubieran hecho una lobotomía. Chocha.
Aunque vos tengas otras cosas “más importantes” en las que invertir, te tenés que dar cuenta de que si compráramos el LCD estaríamos ahorrando. “¿Cómo?” me preguntarás. Bueno, si estamos mirando la tele no nos vamos a dar cuenta si la casa se viene abajo. Y si compramos un Home Theatre ni te cuento. Siempre quise mirar Utilísima a todo lo que da. Se me pone la piel de gallina de solo pensarlo.
Mamá me dice que me deje de joder, que me da comida y me paga salidas y que soy una consumista del culo. No de culos. No consumo culos. Pero mamá, no quiero comida. Quiero tele nueva. “Entoncés ahorrá” me dice. Ta, no. De última la tele/caja mete onda vintage retro hipster (ni idea cuál es el uso correcto de estas palabras)