Mi nombre es Sofía Bentancor, y en mi tiempo libre me gusta escribir sobre política... Bueno, no. Pero sobre temas igual de importantes. Si te interesa tener evidencia de que hay gente igual o más demente que vos, te recomiendo que me leas... o no. Mejor no te recomiendo nada, después me vienen a acusar de mala influencia y se pudre todo. Sé libre. Yo no te dije nada.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Recomendaciones para un fin del mundo más ameno


Si se está prendiendo fuego, tenga la amabilidad de alejarse de la multitud para que su torpeza no provoque cremaciones masivas.
Póngase protector solar, el sol está que pica.
En caso de lluvia de meteoritos, use paraguas.
Grite, grite mucho y corra en círculos en la vía pública para causar pánico a los transeúntes y hacer del apocalipsis uno más hollywoodense.
Átese bien los cordones de los championes.
Use championes para poder huir de tsunamis y extraterrestres con láseres.
Agregue como amigo en Facebook a un extraterrestre y establezca una amistad que le asegure protección durante el apocalipsis.
Compre una propiedad en la luna, el tema del oxígeno déjelo en manos de las corporaciones.
Si alguien se le adelanta e intenta robar el mismo banco que usted a- mátelo b- hágalo su compañero apocalíptico, después de todo, ya sabrá usted que los fines del mundo son muy solitarios y no querrá terminar hablando con una pelota de volleyball.
Ah, robe un banco.
Con los tsunamis y huracanes que va a haber este 21 de diciembre, puede agarrarse un catarro de la masita: use Vick VapoRub y cómprese caramelos de miel y guaco.
Use como escudo humano a Arjona, Ricardo Fort, Tinelli, el que inventó Pare de Sufrir y los supositorios, y contribuya a que la raza humana post-apocalíptica prescinda de la boludez y el sadismo.
Si decide tomar el camino rápido y suicidarse, asegúrese de que la soga con la que se ahorcará sea lo suficientemente resistente, no sea cosa de que se rompa y usted pase un papelón que encima suban a Youtube. Si considera que esto es muy mainstream, tírese de un edificio intentando apuntar a algún peatón desprevenido: si se va al más allá por lo menos diviértase mientras lo hace.
Estudie con cuidado a sus amigos y determine cuáles son los más aptos a sobrevivir al fin del mundo. Una idea para descartar a los rezagados: instale cámaras ocultas en un cuarto, y en una mesa coloque una cuchilla, un tenedor y un kilo de asado. El que logre agarrar la cuchilla primero y se corte el pedazo más grande es el elegido. Si reparte equitativamente es un marica.
Hágase una lista de reproducción con temas dignos de escuchar en el día del juicio final. El fin del mundo necesita su propio soundtrack.
Compre forros y pínchelos. Trate de tener relaciones con la mayor cantidad de mujeres con el chamullo de que se acaba el mundo. A las minitas les encanta. De esta manera no solo se asegurará un polvo apocalíptico, que no es cosa de todos los días, sino que tendrá mayores posibilidades de que sus genes perduren luego del juicio final.
Si usted es mujer, no se fíe de los hombres que le ofrezcan tirar una cana al aire.
En la playa, empuje al agua a las señoras que se paren en la orilla... porque pinta.
Mámese hasta las patas, le va a doler menos el final y, mire el lado positivo: ¡no va a tener que pensar en la resaca del día siguiente!
Si llega a haber apagón como andan diciendo en las redes sociales, no vale la pena ni intentar vivir: ignore todos los consejos anteriores pues no podrá subir fotos de usted aplicando los tips para un fin del mundo ameno. Y lo que es peor, nadie le pondrá “me gusta” ni “jaja, qué capo” y seamos honestos, ¿quién quiere vivir en un mundo así?