Mi nombre es Sofía Bentancor, y en mi tiempo libre me gusta escribir sobre política... Bueno, no. Pero sobre temas igual de importantes. Si te interesa tener evidencia de que hay gente igual o más demente que vos, te recomiendo que me leas... o no. Mejor no te recomiendo nada, después me vienen a acusar de mala influencia y se pudre todo. Sé libre. Yo no te dije nada.

sábado, 18 de agosto de 2012

20 años


Ya es hora de compartir con el mundo mis aprendizajes de vida. En veinte años pasan muchas cosas, y creo que mis conocimientos pueden servirle a futuras generaciones. Abran grande la boca y prepárense para digerir sabiduría:
Si te ofrece un trago un desconocido, aceptalo, pero poné cara de desconfianza para mantener claras tus convicciones morales. No tiene sentido adelantar el reloj para poder llegar temprano a clase, no seas imbécil, estás destinado a llegar tarde. Los padres jamás aprecian los grabados que uno hace en los muebles con compás. Si te llevan al consultorio con el doctor, notás que te bajan el pantalón y tu padre te intenta distraer, NO TE CONFÍES: es una trampa, cuando menos lo esperes te van a clavar una aguja en una nalga. Es imposible pensar que no eras un pelotudo en la pubertad porque lo eras. No envidies a tus amigas porque se desarrollaron antes, la menstruación no es una secta de eruditos de la cual estás excluida. Y si lo fuera, el ritual de iniciación es CRUEL. Pero sí es una cooperativa de toallitas y tampones. Hacé de cuenta de que no sabés que Papa Noel, los Reyes Magos y el Ratón Pérez no existen. Permití que tus padres vivan en la fantasía. Los chasquibum son una excelente inversión. Si tenés extremidades inútiles, no te trepes a un árbol. La comida de perro no tiene gracia. El negocio de vender pulseras de mostacillas no es rentable. No bailes arriba de una barra, y si lo hacés, argumentá que estabas muy, muy, muy ebria. Jamás confíes en un dentista: “esto lleva un año y medio… máximo dos”. MENTIRA. Siempre acordate de sacarle la etiqueta con el precio a la remera antes de ponértela para ir a clase. No hay cosa más espantosa que el animal print en colores incoherentes: no existe ningún leopardo fucsia. Y esto no va en gustos. Matemática es una mierda. Cuánto valdrá la “x” es la peor y más larga película de suspenso de mi vida. No hay mejor sensación que la de sobredosis de azúcar. El número del ticket no cambia, así que no tiene sentido fijarse si sigue siendo el mismo cada dos segundos. El color del Power Ranger que elegís o te toca por descarte, describe tu personalidad, es más, es una técnica que está cobrando popularidad en el ámbito del psicoanálisis. No tiene sentido aprender a hacer divisiones, para eso están las calculadoras, sin importar lo que digan las maestras. Si hay comida  gratis, andá al cumpleaños, por más que sea un bodrio. La comida gratis es la más rica. Si alguien te dice que Harry Potter es un bodrio, cortá relación. Y si no lloró cuando muere Dobby, es un sociópata y hay que internarlo. Una caja de cartón es el mejor juguete del mundo. No intentes caminar con dignidad cuando la abandonaste con esa última caipiriña. Ganar jugando al serio con un gato es imposible, siempre tienen más cara de orto que vos.
Y bueno… veinte años en menos de mil palabras. Esto es todo un logro o enserio no aprendí más que pajerías. Culpemos a mis padres y a la maestra.