No sé a qué se debe la creencia de que repetir algo muchas veces lo hace más entendible. Es algo que me preocupa de la especie humana. Se ve que tenemos algún tipo de malfuncionamiento cerebral que nos impide darnos cuenta de que encerrando con un círculo al dibujito no va a hacer que uno adivine la palabra a tiempo cuando se juega la Pictionary.
En tal situación, veo la cara de frustración de mi compañero, y me la transmite a mí. Pero mi frustración se debe a que la persona no entiende que señalándome el dibujo y repasándolo no va a hacer que se me prenda la lamparita. Sí, ya entendí, dibujaste un rectángulo. No, no lo repases. No, no le hagas círculos y menos que menos le hagas puntitos porque me va a confundir más. Lo peor de todo es que el dibujante está completamente seguro de que es OBVIO que el rectángulo que dibujó es la mejor representación de la palabra “renacimiento”.
Cuando mi compañero está señalándome el dibujo y no logra que yo adivine, empieza a golpear al pobre lápiz cada vez más fuerte contra el papel, con los dientes tan apretados y una vena enorme en la frente que me da miedo de que le venga un aneurisma. ¿Y qué se logra? Tener que sacarle punta. O llevarlo en ambulancia. En resumen: Partida perdida. Todo por la testarudez humana que impide dibujar otra cosa aparte del puto rectangulito. Y al acabarse el tiempo el dibujante se dedica a agredirme con frases como: ¡ERA “RENACIMIENTO” BENTU! ¿Sos boluda vos o te hicieron una lobotomía? Es claro que este rectángulo representa la renovación del mundo, no mas cuadrados, algo nuevo, distinto, por ende, el renacimiento. ¡HASTA UN OOMPA LOOMPA LO HUBIERA ADIVINADO, INFRADOTADA!
Lo mismo pasa cuando se juega al “Dígalo con mímica”. Si me dan una película un poquito complicada, entro en pánico y me quedo haciendo los mismos gestos, esperando alguna clase de respuesta de mi equipo que se acerque remotamente a la palabra. Cuando veo que inclinan hacia el costado la cabeza -como hace mi perro cuando me pongo a cantar Rafaella Carrá a las tres de la mañana con los ojos cerrados de la emoción, como diciendo ¿la interno o no la interno?- me rindo y me tiro al piso llorando. Es la falta de creatividad bajo presión. Algo nos falta allá arriba. Yo supongo que cuando evolucionamos en Homo sapiens todavía no habíamos descubierto el “Dígalo con mímica” y por eso nuestro cerebro no se adaptó a tal juego. Pero aunque los tiempos han cambiado, sigue siendo la supervivencia del más fuerte; del que puede hacer que su equipo adivine la película. La evolución ya traerá un ser con el área del “Dígalo con mímica” y “Pictionary” desarrollada.
Pero por ahora está en nuestra naturaleza supongo, el boludismo repetitivo. El boludismo repetitivo está en nuestra naturaleza, supongo. En nuestra naturaleza está el boludismo repetitivo, supongo. Supongo.
Jaja..... qué bueno. Buenísimo. Buenís... (en fin). En serio: por qué será que creemos que repitiendo y repitiendo nos vamos a hacer entender, tal vez somos demasiado haraganes para buscar la alternativa, explicar de otra manera, darle una vuelta a la cosa. O tal vez pensemos que sólo hay una manera de decir algo, y a ésa ya no la supera ninguna otra. Epa... que me dejaste pensando. Más allá de eso... tenés mucha frescura para escribir (muy bien) y con muchísima gracia, además. Bien! Saludo!
ResponderEliminarMuy bueno!
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