Terminé los parciales. Soy libre de los excesos de café,
apuntes y Perifar.
Lo digo para que me envidien los que siguen con el culo
pegado a la silla y los ojos clavados en el libro. Yo estoy al revés: con el
culo pegado al libro y los ojos clavados en la silla. No tiene mucho sentido,
pero lo hago porque puedo.
No te preocupes, pensá positivo: mientras yo estoy tirada en
el sillón mirando series y durmiendo como un parásito de la sociedad, vos estás
absorbiendo conocimientos y creciendo como ser humano, aunque el culo te quede
chato y se te duerma (sí, me ha pasado).
Mientras yo estoy preocupándome por qué voy a comer de lo
que hay en la heladera, vos estás contando las horas que te quedan para el
parcial y calculando matemáticamente cuánto vas a poder estudiar. Por supuesto
que esto te termina llevando más tiempo que verdaderamente sentarte a estudiar,
por lo que tenés que restarle los minutos que te lleva hacer este cálculo lo cual te lleva a perder más tiempo
haciendo el cálculo y tenés que calcular
todo de nuevo y…. te queda una hora para el parcial.
Durante toda mi vida los parciales y escritos fueron, además
de un bajón, un momento para confraternizar con mis compañeros de clase. Si hay
parcial, hay tema de conversación. Bueno, la conversación puede ser un poco
monotemática, pero uno siempre va a saber qué responder. El rango de
posibilidades de respuesta varía entre: “qué embole” y “pah, qué embole”
(preferiblemente usar el segundo para dar énfasis a “el embole”). La “h”
silenciosa al final del “pah” representa un suspiro de agotamiento cerebral y/o
hostilidad. Las haches funcionan para eso, ¿nunca les dije? Cuando una palabra
tiene una hache, no es por capricho, es para resaltar el embole que causa la
situación. Tomemos el caso de “hola”. Es una palabra simple, pero todos sabemos
que nunca decimos “hola” a alguien que queremos saludar. La hache aquí representa el
meembolasaludarteperonomequedaotra. Un claro ejemplo del uso reiterado de esta
letra se da en los empleados públicos. Por supuesto que ellos no la aplican en
una palabra, su uso es constante e invariable, sin cambiar de letra.
Hiperbolizan el embole más que el “pah” previamente mencionado.
Me fui de tema che. Porque puedo. Vos, al contrario, tenés
en la cabeza la materia que estás estudiando. Soñás con ella, la respirás, corre
por tus venas. Pero después del parcial, la defecás. Está científicamente
comprobado que después de la siesta postparcial el estudiante sufre una pequeña
amnesia que le imposibilita recordar lo que leyó por horas hace no más de un
día. Sí, sí, si te ponés a pensar bien te acordás porque después de todo se
supone que te va a servir para tu carrera y bla bla bla pero tenés que pensarlo
bien, como cuando te preguntan qué almorzaste el día anterior. Cuesta acordarse
(salvo que sea un combo o gramajo o lemehyún). Yo he llegado a tener que
entrecerrar los ojos y arrugar la frente en señal de esfuerzo mental para poder
decir “pollo con arroz”.
Cuando tengo parciales llego a querer compartir con mis
seres queridos lo que estoy estudiando, y me duele profundamente que me digan
que les embola el tema o que no entienden un carajo y que cuelgue la ropa ya
que estoy ahí. Eso te pasa a vos ahora, mi joven estudiante, y si no estás
estudiando te va a pasar, y si ya estudiaste, matate.
Bueno, ahora soy feliz. Liberé todas mis haches mentales. Andá
a estudiar.
ya voy Bentu... voy a pegar el culo a la silla y los ojos en el libro :/
ResponderEliminarJaja, mejor dicho imposible.
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