Mi nombre es Sofía Bentancor, y en mi tiempo libre me gusta escribir sobre política... Bueno, no. Pero sobre temas igual de importantes. Si te interesa tener evidencia de que hay gente igual o más demente que vos, te recomiendo que me leas... o no. Mejor no te recomiendo nada, después me vienen a acusar de mala influencia y se pudre todo. Sé libre. Yo no te dije nada.

martes, 3 de julio de 2012

Catarsis postparciales


Terminé los parciales. Soy libre de los excesos de café, apuntes y  Perifar.
Lo digo para que me envidien los que siguen con el culo pegado a la silla y los ojos clavados en el libro. Yo estoy al revés: con el culo pegado al libro y los ojos clavados en la silla. No tiene mucho sentido, pero lo hago porque puedo.
No te preocupes, pensá positivo: mientras yo estoy tirada en el sillón mirando series y durmiendo como un parásito de la sociedad, vos estás absorbiendo conocimientos y creciendo como ser humano, aunque el culo te quede chato y se te duerma (sí, me ha pasado).
Mientras yo estoy preocupándome por qué voy a comer de lo que hay en la heladera, vos estás contando las horas que te quedan para el parcial y calculando matemáticamente cuánto vas a poder estudiar. Por supuesto que esto te termina llevando más tiempo que verdaderamente sentarte a estudiar, por lo que tenés que restarle los minutos que te lleva hacer este  cálculo lo cual te lleva a perder más tiempo haciendo el cálculo  y tenés que calcular todo de nuevo y…. te queda una hora para el parcial.
Durante toda mi vida los parciales y escritos fueron, además de un bajón, un momento para confraternizar con mis compañeros de clase. Si hay parcial, hay tema de conversación. Bueno, la conversación puede ser un poco monotemática, pero uno siempre va a saber qué responder. El rango de posibilidades de respuesta varía entre: “qué embole” y “pah, qué embole” (preferiblemente usar el segundo para dar énfasis a “el embole”). La “h” silenciosa al final del “pah” representa un suspiro de agotamiento cerebral y/o hostilidad. Las haches funcionan para eso, ¿nunca les dije? Cuando una palabra tiene una hache, no es por capricho, es para resaltar el embole que causa la situación. Tomemos el caso de “hola”. Es una palabra simple, pero todos sabemos que nunca decimos “hola” a alguien que queremos saludar.  La hache aquí representa el meembolasaludarteperonomequedaotra. Un claro ejemplo del uso reiterado de esta letra se da en los empleados públicos. Por supuesto que ellos no la aplican en una palabra, su uso es constante e invariable, sin cambiar de letra. Hiperbolizan el embole más que el “pah” previamente mencionado.
Me fui de tema che. Porque puedo. Vos, al contrario, tenés en la cabeza la materia que estás estudiando. Soñás con ella, la respirás, corre por tus venas. Pero después del parcial, la defecás. Está científicamente comprobado que después de la siesta postparcial el estudiante sufre una pequeña amnesia que le imposibilita recordar lo que leyó por horas hace no más de un día. Sí, sí, si te ponés a pensar bien te acordás porque después de todo se supone que te va a servir para tu carrera y bla bla bla pero tenés que pensarlo bien, como cuando te preguntan qué almorzaste el día anterior. Cuesta acordarse (salvo que sea un combo o gramajo o lemehyún). Yo he llegado a tener que entrecerrar los ojos y arrugar la frente en señal de esfuerzo mental para poder decir “pollo con arroz”.  
Cuando tengo parciales llego a querer compartir con mis seres queridos lo que estoy estudiando, y me duele profundamente que me digan que les embola el tema o que no entienden un carajo y que cuelgue la ropa ya que estoy ahí. Eso te pasa a vos ahora, mi joven estudiante, y si no estás estudiando te va a pasar, y si ya estudiaste, matate.
Bueno, ahora soy feliz. Liberé todas mis haches mentales. Andá a estudiar.

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