Mi nombre es Sofía Bentancor, y en mi tiempo libre me gusta escribir sobre política... Bueno, no. Pero sobre temas igual de importantes. Si te interesa tener evidencia de que hay gente igual o más demente que vos, te recomiendo que me leas... o no. Mejor no te recomiendo nada, después me vienen a acusar de mala influencia y se pudre todo. Sé libre. Yo no te dije nada.

domingo, 3 de marzo de 2013

No sé qué escribir


No sé qué escribir, la puta que me parió. Perdón mamá. Así que voy a escribir sobre escribir. ¡Ven a mí, inspiración! Ya inspiré y mis pulmones se llenaron de aire. Hablando de respiración, tendría que aspirar, el piso esta excesivamente mugriento. Tan mugriento que estoy pensando en no caminar en medias. Pero me encanta caminar en medias, especialmente porque soy la única en la casa que lo hace, me da una sensación de rebeldía. No, rebeldía no; originalidad. Dentro de los parámetros de las cuatro paredes de mi casa, claro está. Todos tenemos nuestros límites.
Escribir sobre escribir. Ahora no tengo más ganar de escribir sobre escribir, pero me embola tener que subir un párrafo con el mouse y borrar la frase que decía de qué iba a tratar el texto así que voy a escribir muchas veces la palabra escribir y sus sinónimos para dar la sensación de que en este párrafo estoy evidentemente profundizando en el tema que presenté en el primero, cuando en verdad solo estoy divagando. No es que me moleste escribir sobre redactar (o redactar sobre escribir), pero con mis conocimientos de lo que es escribir podría pasar horas y horas en frente a la computadora mirando una mosca caminando por el monitor, más específicamente sobre la hoja de Word, atraída por la luz o el adsl. Ahora no hay una mosca en la pantalla, lo que me impide no escribir sobre escribir mientras intento escribir sobre escribir, sabiendo que voy a fallar en el intento. Así que me resigno a seguir tipiando ya que no hay mosca que me salve. Pero yo quería escribir, por lo que no me puedo quejar mucho de la ausencia de mosca, ya que está ayudándome a escribir sobre lo que su ausencia me provoca.
Siguiente párrafo. Ejem, ¿de qué hablo ahora? Hay que llenar espacios, demasiada presión. Me siento un cirujano cardíaco que perdió el corazón del donante en el 104 y llega a la sala de operaciones con un “no saben lo que me pasó”. Por supuesto que ese contratiempo se puede solucionar con un poco de sentido común, un corazón de vaca y un “Señora, lo siento tanto, no soportó la operación...”. Pero mi problema requiere imaginación, de la cual carezco en este momento, o la capacidad de payar, la cual está tomando las riendas de este texto.
Creo que este va a ser el ultimo párrafo, tengo la sensación de que se está apagando la lucecita del paye. Se debilita, me tengo que apurar. ¿Qué comentario puedo agregar? Algo que resalte lo tratado en lo escrito…
A la flauta que soy deforme.  

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